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Un padre y una madre especial
para un niño especial
Me dicen que en este año más de
cien mil mujeres serán madres de niños con desarrollo limitado.
Me he preguntado cómo son escogidas estas mamás, y como respuesta he
imaginado a Dios mirando desde el cielo a la Tierra.
Conforme el Señor observa a las mamás, da instrucciones a un ángel, su
secretario, quien anota en una gran libreta.
Cuando Dios mira a una mujer con cualidades especiales, sonríe y ordena:
"Dale a ella un hijo con desarrollo limitado" .
El ángel, curioso, pregunta, "¿por qué a ella, Señor, si se la
ve tan feliz?"
Dios responde: "Así es, mas no podría darle un niño con problemas a
una mamá que no supiera reír..., sería cruel."
"Pero, ¿tendrá paciencia, Señor?", pregunta el ángel. "Yo
no quiero que ella tenga paciencia, porque se hundiría en un océano de
autocompación y desolación", respondió Dios, quien siguió diciendo:
"Una vez que el impacto haya pasado y el resentimiento se haya borrado en
ella, sabrá manejarlo; ya la observé hoy, es segura e independiente, como se
necesita en una madre especial. Como sabrás, el niño que voy a darle tiene
su propio mundo, y ella tiene que permanecer en el suyo... no va a ser fácil,
lo sé".
El ángel replicó, "Pero Señor, yo no creo que, siquiera ella, siga
creyendo en Ti después de esto". Dios sonrió y dijo: "No importa,
eso lo arreglaré; ella es la mujer adecuada, tiene suficiente entereza, además,
-ofreció Dios- es una mujer a quien bendeciré toda su vida, ella no se dará
cuenta, pero será envidiada. Sabrá valorar cualquier palabra que salga de la
boca de su hijo. Nunca considerará los avances de él como cosa ordinaria;
cuando su hijo diga mamá por primera vez, será testigo de su gran esfuerzo y
lo amará más; cuando él le describa un árbol o una puesta de sol, los verá
como poca gente ve mis creaciones. Nunca estará sola, yo estaré a su lado
cada minuto de cada día de su vida, porque estará haciendo mi trabajo con el
mismo amor con el que yo lo haría."
Finalmente el ángel preguntó: "¿Quién será el santo patrono del niño?".
Dios le respondió: "Bastará con que se mire en un espejo, ahí mismo lo
encontrará."
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